Maximiliano Ávila Sosa: la pasión por el Para Bádminton que cambió su vida
- Karla Tovar

- 17 jul
- 3 Min. de lectura
Con solo ocho años en el Para Bádminton, el jalisciense se convirtió en el primer mexicano en ganar una medalla para el país en esta disciplina en los pasados Juegos Parapanamericanos Santiago 2023.

A sus 20 años, Maximiliano Ávila Sosa ha encontrado en el Para Bádminton mucho más que una disciplina deportiva: ha sido un camino de superación, autoconocimiento y logros que hoy lo colocan entre los principales referentes juveniles del deporte adaptado en México. Originario de Guadalajara, Jalisco, Max, como le dicen sus amigos, lleva consigo una historia de constancia, sacrificio y una motivación que nace desde la infancia.
“Mi discapacidad es parálisis cerebral en el lado derecho, que le llaman hemiplejía (una condición neurológica que se caracteriza por la parálisis o debilidad severa de un lado del cuerpo). Desde chico empecé en el deporte, ya que cuando mis papás me llevaban con los doctores, les dijeron que la mejor manera de desarrollarme era a través del deporte”, recordó el deportista en entrevista para el Comité Paralímpico Mexicano (COPAME).
De esta manera, comenzó una vida activa que lo llevó a probar distintas disciplinas: para natación, para atletismo y para ciclismo, por mencionar algunas. Pero fue hasta 2017 cuando encontró su verdadera vocación: el Para Bádminton, en un evento de exhibición.
“La verdad que cuando conocí el Para Bádminton, sentí que todos los problemas, el bullying y todo, se desvanecieron. Fue una muy bonita sensación que hasta el día de hoy la sigo conservando”. Aquella invitación vino del profesor Javier Orozco y aunque Max no fue seleccionado en un inicio, su constancia y compromiso lo llevaron a ganarse un lugar en la Selección Nacional.
“Los que fueron seleccionados no entrenaban tanto, algunos faltaban, y yo iba constante porque lo disfrutaba. Entonces decidieron hacer un torneo para asegurar los lugares y ahí fue cuando ya quedé seleccionado”, compartió.

Hoy en día, Maximiliano entrena de forma intensa, incluso desde el extranjero con la finalidad de mantenerse en condiciones óptimas para sus próximas competencias.
“Estoy en Estados Unidos, entrenando fuerte en una academia. Aquí ha sido mi preparación, sobre todo por la altura, que es similar a Lima, donde será la próxima competencia internacional preparativa para el Panamericano que se celebrará en Brasil, a finales de octubre”.
Su dedicación ha rendido frutos, fue parte del equipo que logró la primera medalla para México en Para Bádminton en los Juegos Parapanamericanos de Santiago 2023, ha sido campeón de América en dobles y recientemente alcanzó el octavo lugar mundialista.
“Esa medalla de plata como subcampeón de América me abrió muchas puertas. Me hizo esforzarme más, entrenar más... y ahora toca defender el título”.
El jalisciense, quien pasó a la historia en el deporte nacional gracias a esa medalla en Santiago 2023, combina su exigente rutina deportiva con sus estudios universitarios. Cursa la Licenciatura en Administración de Negocios del Deporte en la Universidad Anáhuac, modalidad online.
“Gracias a la plataforma de la Anáhuac se me ha facilitado muchísimo, porque con los entrenamientos, las cargas y la terapia, es complicado. Pero siento que tengo todo bien organizado, va bien la escuela y también el deporte”.
A pesar de entrenar lejos de casa, Max encuentra motivación en la adversidad. “Sí, hay incomodidades, no estás en tu casa ni en lugares como el CEPAMEX (Centro Paralímpico Mexicano), donde tenemos todo adaptado. Pero justo eso te impulsa. Ya estás aquí, y hay que luchar por los sueños”.
Admira al japonés Kento Momota por su estilo de juego, y se identifica con una frase que lo ha acompañado en su camino: “Si sabes lo que vales, ve y busca lo que mereces”. Con entrenamientos de hasta 6 a 7 horas diarias, bajo la guía de diferentes entrenadores, Max busca perfeccionar su técnica, adaptarse a nuevos estilos y seguir creciendo como atleta.
Para él, el Para Bádminton lo ha sido todo: “Me ha abierto muchas puertas, me ha cambiado el pensamiento, ha sido mi hogar durante mucho tiempo”. Y tiene un mensaje claro para quienes aún dudan si iniciar en el deporte adaptado: “Me gustaría que lo intenten, ya sea cualquier deporte. A mí me ha hecho más independiente, me abrió la universidad, me ha cambiado la vida. Intenten crear su propio camino y hagan su propia historia”.
Con paso firme, visión clara y una historia inspiradora, Maximiliano Ávila Sosa sigue escribiendo la suya… una que apenas comienza.



















Comentarios